El león viral pinchado

Por Germán Mangione*

El fracaso del acto impulsado por Milei en Gerli, pleno territorio conurbano, y la caída en las encuestas de las últimas semanas puso en duda el sostenimiento del fenómeno libertario en el tiempo y el espacio, e hizo estallar la interna del partido. ¿Es solo un tropezón? ¿Es el principio del fin del fenómeno mediático? En la nota aportamos algunas ideas en torno al fenómeno que empieza a desinflarse.

La cancha de El Porvenir fue el escenario de la primera convocatoria de campaña de Milei de cara hacia el 2023. Y no arranco bien. Poca convocatoria que no es fácilmente explicable ni por el frío ni por el supuesto boicot policial que algunos seguidores de La Libertad Avanza sindicaban como bloqueo a supuestos contingentes de seguidores que no pudieron llegar.

La muestra más cabal del impacto del fracaso fue la feroz interna que siguió a la actividad y se desarrolló en todo su esplendor en el terreno que mejor funciona el partido libertario: las redes sociales.

El fenómeno libertario tiene entre sus características haber sabido aprovechar la lógica y el impulso de las redes sociales. Entender algunos parámetros que permiten penetrar la coraza de las nuevas generaciones ante la política. En forma y contenido, pero sobre todo captar la atención de algunos sectores apuntando a destacarse como se destacan la mayoría de los fenómenos virales de los últimos tiempos: siendo bizarro.

En la lógica de las redes sociales, en constante disputa por la atención de los públicos, lo distinto, lo extraño, lo llamativo son características que cualquier persona, personaje o suceso, que quiera sobresalir del montón tiene que poseer. Y Milei lo entendió y lo aprovecho.

Fuera de esa lógica no tiene mucho sentido político parte del recorrido del “león” libertario. Los trajes de super héroe, los gritos, el show montado, los insultos, etc. Lo importante es sobresalir y viralizarse. El impacto. Por eso en ambientes más “institucionales” suele aparecer descolocado y poco efectivo. Esta construido sobre la otra lógica.

Claro que no es solo un fenómeno de redes sociales, sino que está apoyado fuertemente en una aparición constante en los medios tradicionales, algo que le aportan las clases dominantes criollas con el fin no de que llegue finalmente a la presidencia, pero sí de correr el arco de los debates políticos más a la derecha y hacer que personajes como Larreta parezcan de centro.

Y es también un catalizador del enojo y el descreimiento en una clase política que no resuelve los problemas más urgentes, desde hace tiempo. Bronca que, hay que decirlo, también es un combustible perfecto para el funcionamiento de la viralización. La indignación y el odio, suelen ser un motor mucho más potente que otros sentimientos que se expresan en las redes.

Pero más allá del apoyo mediático o la bronca popular, la construcción central de la comunicación y la política de Milei está teñida de la lógica de los fenómenos virales que logran captar la atención de miles en base a esa mezcla entre lo extraño, lo nuevo y lo distinto.

Sin embargo esa misma lógica de las redes sociales, de los fenómenos virales, que llevan rápidamente a la cima a un personaje tiene otra cara: la caída estrepitosa cuando el público se aburre y pierde el interés. Cuando lo llamativo deja de serlo, y con la fórmula que hasta ayer servía, deja de hacerlo.

¿Y ahora? El riego que corre Milei quedo al desnudo la semana pasada con el debate de la venta de órganos. Ante la pérdida de interés de su público se ve empujado a llevar siempre un paso más allá su show político.  Pero claro, no todo vale en la carrera por mantenerse en la cresta de la ola.

El mismo público que le exige más como condición para seguir prestando atención, es el que también le marca con la caída en las encuestas que hay límites. Va cayendo preso de su propia construcción.

Si bien en los fenómenos políticos, y en su devenir, se cruzan multiplicidad de causalidades si nos concentramos en el fenómeno comunicacional y su impacto en redes sociales el gran “meme” libertario parece haber tocado su techo y comenzar a quedar en desuso.

Por supuesto que como toda “moda” de redes, queda siempre un núcleo duro que lo reivindica como inoxidable, pero es claro que la política no se hace con ese núcleo sino con el público intermedio que oscila entre diferentes ideas y que es el destinatario final de las políticas de captación de la atención.

El fenómeno montado sobre la bronca, y un discurso superficial, pierde peso con el correr del tiempo y parece ir quedándose sin nafta de cara a las presidenciales. Pero además del problema temporal, el acto en el conurbano muestra los límites físicos de un fenómeno que es sobre todo mediático, sin un sostén territorial que resulta indispensable para el desarrollo de cualquier proyecto político.

El desafío libertario parece ser a esta altura como seguir existiendo, más allá de sus núcleos duros, mientras de fondo suena la música de los africanos del ataúd que preanuncian que el fenómeno político que venía a revolucionar la casta puede terminar olvidado como como el negro de Whatsapp.

*Editor de Revista Lanzallamas

Universidad y ciencia: ¿Al servicio de quién?

*Por Enzo Balbuena

“Hacer que se encuentren los hombres de ciencias con los hombres de negocios” fue la idea que expresó Alejandro Vila, director de la Incubadora UNR en su inauguración en 2021, ante la presencia de toda la cúpula política de la provincia de Santa Fe y de la propia UNR, universidad que atraviesa actualmente un sigiloso alboroto a partir de la denuncia del periodista Mempo Giardinelli sobre su rol en la confección de un estudio de impacto ambiental en torno a la nueva licitación de la Hidrovía y que el Rector Franco Bartolacci extraoficialmente negó.

Según una nota que hablaba sobre la inauguración de la mencionada Incubadora, una de las premisas que daba vueltas era la de que “florezcan mil Bioceres”, firma de considerable peso en la misma y responsable del polémico trigo HB4, famoso por su resistencia a la sequía, pero también por ser fuertemente controversial debido a su origen transgénico en un mercado poco acostumbrado a los mismos. Este descubrimiento fue realizado hace un par de años por la Universidad Nacional del Litoral, y generó fuertes repercusiones incluso en países vecinos como Brasil.

Ésta empresa, la cual hace poco empezó a cotizar en Wall Street, es una de las “niñas mimadas» de toda la política provincial santafesina. En torno a la misma, poco se conoce sobre su relación con la Universidad, a pesar de que probablemente sea una de las pocas empresas privadas de todo el país que tiene un espacio físico dentro de una Universidad pública (ubicado en el predio de la Ciudad Universitaria de Rosario <CUR>, mejor conocido como “La Siberia”). Lo que sí se conoce de Bioceres es que es una empresa crecida al calor del Estado: arrancó hace 20 años asociándose con CONICET para crear INDEAR, un instituto estatal, pero de financiamiento privado, con el cual después se terminó quedando por completo. Además, cuenta con el abrigo de importantes financistas como el banco JP Morgan, el fondo Blackrock o el empresario Gustavo Grobocopatel, fundador y ex presidente de la Compañía, y actualmente parte de su Directorio. Un ejemplo de lo público poniéndose al servicio de lo privado.

Lo que no sabía Vila (y no tenía por qué saberlo) es que unir hombres de ciencias y de negocios no era ninguna novedad en la UNR. Hace unas semanas, en su columna semanal de Página 12, el periodista Mempo Giardinelli denunció distintas versiones sobre el vínculo de las Universidades Nacionales (donde incluye también a la mencionada UNL y a la UNSAM) y en particular de la Universidad Nacional de Rosario con el nuevo proceso licitatorio de la Hidrovía Paraguay-Paraná. La Hidrovía hace referencia al Río Paraná, una de las vías navegables más importantes del mundo, a través de la cual salen aproximadamente el 80% de los productos exportables de nuestro país y también de la región en general, y que fue privatizado en sus tareas de dragado y balizamiento en 1995 por el gobierno de Menem.

La Hidrovia en números (Fuente: Foro por la Recuperación del Paraná)

Entre las versiones de las que da cuenta, hay una que afirma la existencia de un estudio de impacto ambiental realizado por la propia UNR donde se aprobaría el dragado a 40 pies del Río Paraná (según Giardinelli, una catástrofe ambiental) que sería la base de sustentación de lo afirmado por la consultora Latinoconsult, que asesora a la Bolsa de Comercio rosarina y que daría validez al tan controversial decreto 949/20 a través del cual se abría un nuevo proceso de licitación allá por 2020.

Hace un par de semanas, en una reunión que tuvo muy poca difusión, la UNR firmó un Acuerdo de Asistencia Técnica con el Ministerio de Transporte de la Nación pasando a ser contralor de la concesión de la Hidrovía, a la par que esta Universidad junto con otras ya venía formando parte del Consejo Federal de la Hidrovía. Sin embargo, ante consultas realizadas en el Consejo Superior de la UNR, el Rector de dicha Casa de Estudios, Franco Bartolacci, afirmó en una sesión plena ante todo ese cuerpo que “no existe tal estudio de impacto ambiental”, lo que según el periodista de Página 12, generaría que el decreto 949/20 se vaya a pique y que deja al descubierto una profunda serie de irregularidades en torno a dicha licitación. De todas formas, todavía no hubo una presentación formal y plenamente pública por parte de la Universidad de Rosario ni se han expresado públicamente tampoco en torno a dicha acusación el resto de las Universidades implicadas.

Pero más allá de lo afirmado, lo que no puede negar la UNR es su articulación con quienes concesionan actualmente la Hidrovía. Quien maneja los hilos en este caso es Juan Carlos Venesia, hijo de Gualberto Venesia (ex vicegobernador de Santa Fe durante la primera gestión de Obeid, en pleno menemismo), director del Programa de Infraestructura Regional de la UNR, y a la vez, una especie de “monje negro” encargado de todos los temas relacionados a la Hidrovía, al transporte fluvial y a la gestión de puertos en la zona. Existen versiones off the record que afirman que es él quien circula en fotocopia el mencionado estudio de impacto ambiental, negado por el Rector.

Juan Carlos Venesia (Director PIR), el Rector Bartolacci (UNR) y Alberto Padoán (ex CEO de Vicentin y ex Presidente BCR) en 2019.

Este Programa tiene a cargo la Diplomatura en Gestión de Puertos y Vías Navegables, en la cual según se puede ver en distintos videos, la Jan de Nul (multinacional belga, actual concesionaria de la Hidrovía desde su privatización) es bien recibida y prácticamente “da cátedra”; por otra parte ha lanzado recientemente una nueva Diplomatura, esta vez en Gestión del Transporte de Pasajeros y Cargas, a la par que se anuncia otra para más adelante en Seguridad del Transporte Fluvial, en camino a llegar al grado de Maestría. Estas forman cuadros que ocupan puestos claves en torno a lo que significa uno de los mayores embudos de la dependencia argentina, en un complejo agroexportador que representa aproximadamente US$ 35.000 millones al año.

Integrar universidad y modelo productivo no está mal. En todo caso, el problema es el modelo que predomina y consecuentemente, los contenidos que se dictan. En este sentido, Venesia es coherente en los dichos y en los hechos, porque es básicamente el representante de los monopolios extranjeros dentro de la Universidad, a la par que es un fiel defensor del menemismo y no tiene problemas en expresarlo, como puede verse en una charla virtual realizada el 1 de septiembre del año pasado, impulsada por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR y disponible en su canal de Youtube.

En la misma, Venesia no sólo defiende el modelo actual sino que afirma que la Hidrovía es “una de las mejores privatizaciones” que se hicieron en la Argentina, al mismo tiempo que evade hablar de todo el tiempo histórico en que el río y el comercio exterior estuvieron en manos argentinas, teniendo organismos específicos y una de las mejores marinas mercantes del planeta.

Lo que este señor expresa de manera un tanto informal, también puede verse en producciones escritas del Programa de Infraestructura Regional, que en 2018 lanzó un libro llamado “Presente y futuro del transporte por la Hidrovía Paraguay-Paraná: perspectiva económica de su ampliación”, en el que se destacan las “bondades” de la profundización del dragado del Río, enmarcado en el Programa Santafesino de Desarrollo de la Hidrovía Paraguay-Paraná que ya venía desde la gestión del socialista Lifschitz y que “busca fundamentalmente promover Ia profundización a 36/38 pies de calado navegable desde Puerto General San Martín a profundidades naturales del Rio de Ia Plata”.

Venesia, haciendo uso del sello de la Universidad, también es el promotor del Encuentro Argentino de Transporte Fluvial, evento impulsado en conjunto con la Bolsa de Comercio de Rosario y la Cámara de Puertos Privados Comerciales. Este Encuentro que se desarrolló en Rosario el 3 de mayo de este año, nuclea desde 2004 a los principales sectores que se han beneficiado a partir de la privatización de la vía navegable, y actualmente aboga para que todo siga igual. En el mismo estuvieron importantes políticos, además de que disertaron varios intelectuales que hacía unos días se habían paseado por el Foro Llao Llao.

Tipos como Venesia no se votan en ninguna elección universitaria, y en la práctica, no están sujetos al control de nadie. Operan desde hace años ante el silencio cómplice de quienes están al tanto de lo que pasa, falsos progresistas a los que se les cae la careta ante la premisa de que el modelo no se toca; por eso, al menos cualquiera que se precie de transparente (¡y en este caso de patriota!) debería por lo menos dar la cara y aclarar qué pasó y que está pasando.

Por otro lado, lo que esto grafica es que Jan de Nul también está prácticamente dentro de la Universidad, y se desconoce (al menos por parte de quien escribe) lo que sucede en el resto de las altas casas de estudio del país. Pero esto ayuda a explicar porqué el rol intelectual de las Universidades (más allá de si existe actualmente o no el mencionado estudio de impacto ambiental de la UNR) ha estado y viene estando en consonancia con una nueva privatización, sin siquiera mencionar una palabra sobre el papel que cumplió el Estado mientras tuvo en sus manos el control de dicha vía y del comercio externo, y da la pauta de que será necesario seguir la pelea por revertir esta tendencia.

A la vez, es necesario dar vuelta una constante aún más fuerte, donde a grandes rasgos, podemos decir que lo público no solo se ha puesto al servicio de lo privado, sino que en esto último se engloba a un reducido sector de grupos monopólicos y extranjeros, con fuerte influencia a la hora de definir, profundizar y perpetuar el modelo productivo actual, que pone a un aparato científico-tecnológico que sostenemos entre todos los argentinos al servicio de la ganancia de unos pocos grupos privados, que por el contrario, cuando no les va bien, son los primeros en pedir ser subsidiados y ayudados por el Estado.

Reaparece, otra vez, un principio básico del modelo: privatización de las ganancias, socialización de las pérdidas. En este sentido, podemos citar al ya mencionado Giardinelli, quien ha afirmado: «La cuestión no pasa por debatir cómo se vinculan lo público con lo privado, sino por el hecho de que se vinculen. Porque son campos representativos de intereses necesariamente contrapuestos. Y está recontraprobado históricamente que esa sola vinculación es y será siempre perdidosa y negativa para los intereses públicos»

No se pretende que la ciencia sea neutral, pero como dijo Ernesto Che Guevara, la técnica se puede usar para domesticar a los pueblos, o se puede poner a su servicio para liberarlos. Existen docentes, estudiantes, profesionales y graduados de la Universidad que pelean día a día para que las cosas sean distintas. Ésta última premisa debería volver a ser el horizonte para las grandes mayorías.

*Enzo Balbuena es estudiante de Ciencia Política en la orientación de Análisis Político, Consejero Superior de la UNR y forma parte de la agrupación estudiantil ALDE.

En el día de las y los periodistas, poco que festejar y mucho por defender

Por Facundo Arzamendia*

Este 7 de junio se celebra en Argentina el día de las y los periodistas en conmemoración de la fundación -en 1810 y por parte de Mariano Moreno- de la Gaceta de Buenos Aires, el primer periódico del país.

Han pasado más de dos siglos desde aquel hecho histórico y el mapa de medios de la Argentina se ha diversificado, multiplicado y, por supuesto, concentrado en pocas manos.  No sólo crecieron las amenazas al ejercicio de la profesión, la difusión de los discursos de odio y ataques en las redes, sino que las condiciones laborales de las y los trabajadores de prensa no están exentas de las afrentas que sufre la clase trabajadora en su conjunto. La pandemia también dejó sus consecuencias en una profesión en la que muchos pasaron a trabajar desde sus casas.

Desde el 9 de marzo y por un fallo de la sala 7 a cargo de la jueza Carambia, el Ministerio de Trabajo llevó a cabo la intervención de la Federación de Trabajadores de Prensa de Argentina (FATPREN). La Federación estaba dirigida desde marzo del 2019 por Carla Gaudensi, periodista de la agencia estatal de noticias TELAM y referente sindical en SIPreBA (Sindicato de Prensa de Buenos Aires). Desde Lanzallamas hablamos con Carla para analizar la situación laboral de la prensa y la comunicación en el marco de un nuevo día del periodista en el país.

¿A qué viene esta intervención en FATPREN?

Va en contra de la decisión de los sindicatos mayoritariamente adheridos a la Federación. La jueza decidió hacer lugar a la petición que habían hecho de impugnar el Congreso electoral. Lo hace sin pedir absolutamente nada. Para nosotros tiene claramente una intencionalidad, sabemos que la jueza fue además nombrada durante el macrismo. Creemos que tiene que ver con parte de la persecución que tenemos los trabajadores y trabajadoras. Muchos de nosotros fuimos luchadores fervorosos en contra de las políticas del macrismo. En mi caso estoy en la agencia Télam, que sufrimos la brutal cantidad de 357 despidos que enfrentamos y logramos revertir. Eso con la justicia, con la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo nos llevó a una instancia en la que estuvimos bastante presentes…incluso acampamos ahí. Así que creemos que este fallo de la sala 7 de la Jueza Carambia es realmente bochornoso.

Todos los sindicatos mayoritariamente adheridos a la Federación estamos muy preocupados por la intromisión de la justicia en la vida institucional de un sindicato, una Federación en este caso. La Federación jamás había estado intervenida en democracia. Sí durante la dictadura militar, pero es la primera vez que se la interviene en democracia.

Al momento de asumir en FATPREN hablabas de realizar un relevamiento de la situación de las mujeres en los medios de comunicación y empresas periodísticas ¿Se pudo avanzar al respecto?

Tenemos algunos relevamientos que fueron locales y no hemos podido hacer el nacional. Nos gustaría plasmar todo eso que tenemos en distintos sindicatos adheridos a la Federación. Algunos no lo pudieron hacer y es por eso que no pudimos completar el mapa nacional. Creo que también responde a la pandemia, que también nosotras estuvimos más sobrecargadas de actividades. Esto que desde el feminismo, desde las organizaciones feministas se venía diciendo que las mujeres en general, incluso en la vida política, nos cuesta mucho más tener participación ¿Por qué? Porque además nos hacemos cargo de las tareas, del cuidado de nuestro trabajo y además de la actividad política. Eso llevó a que estuviéramos muy sobrecargadas en este contexto

¿Cómo afectó a las y los periodistas los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri?

Nosotros relevamos nivel nacional la cantidad de pérdida de fuentes de trabajo que tuvimos: más de 4500 puestos en una actividad que ya de por si no es muy grande. Para nosotros eso fue muy brutal porque no solamente vino acompañado de despidos, sino que también de cierre de medios. Se acortaran voces en el mapa de medios y también trajo aparejado una pérdida de poder adquisitivo. Hemos perdido con la inflación muchísimo en esos años del macrismo. Además tuvimos algo muy direccionado en contra de quienes trabajamos en los medios públicos con despidos y paritarias cero.

Al tener muchos compañeros que se quedaron sin su fuente de trabajo se acrecentó el trabajo de “haceme una colaboración”. Algo mal llamado freelance, que fomentó mucho la precarización. Toda esta situación que nos dejó principalmente el macrismo en la pandemia se siguió profundizando porque, si bien hemos podido avanzar en organización, obviamente no podemos terminar de recuperar todo lo que hemos perdido.

¿Se ha podido realizar un relevamiento en donde se pueda conocer cuál es la condición laboral de estos 4500 colegas que se quedaron sin trabajo?

No tenemos el número exacto pero sí sabemos por lo que vamos relevando de cada sindicato es que todo se recuperó. Los compañeros se reinsertaron laboralmente, pero como trabajo precarizado o tal vez en algún medio autogestivo, comunitario popular. En general han vuelto a tener trabajo en este contexto en estos dos años, pero de manera precarizada. Hay una parte que va para los medios autogestivos y hay otra parte que vuelve a los medios tradicionales pero precarizados. Ya no ingresan como trabajadores de planta permanente o de la planta asalariada si se quiere. Entran como trabajo precarizado.

Hablabas de la lucha de TELAM. ¿Por qué es tan importante la defensa de los medios públicos?

A nosotros nos despidieron la mitad de la planta permanente de la Agencia. O sea intentaron despedir eso. Nosotros lo revertimos con la lucha. Con la pelea que dimos, contamos con el acompañamiento de la sociedad, de los movimientos sociales, de los políticos, de los sindicatos. Eso fue posible revertirlo también con una presión muy fuerte. Con una estrategia como te decía antes judicial. Macri cambio jueces, hizo toda una reestructuraciones para tratar de que eso no se revirtiera y aun así lo logramos revertir.

Los medios públicos cumplen un rol fundamental. En general, también se da con los medios autogestivos comunitarios y populares, tienen agendas distintas que los medios comerciales o tradicionales muchas veces no tiene. ¿Qué pasa con sus trabajadores? En general tenemos un nivel de organización que podemos incidir en la conformación de esos contenidos ¿En los medios tradicionales qué pasa? La línea editorial la pone el dueño del medio privado. En un medio público o medio cooperativo, comunitario y populares la agenda muchas veces surge también de la propuesta de sus trabajadores.

Justo mencionas la importancia de quienes trabajan en medios comunitarios y autogestivos. ¿Cuál es la situación en este sector?

Las organizaciones sindicales tiene una forma muy tradicional de entender que el trabajador asalariado bajo convenio es el que representa, entonces en general en las organizaciones primero se tuvo que dar un debate para entender que la comunicación y los comunicadores estábamos adoptando otra forma de ejercer nuestra profesión. En ese sentido hubo muchos sindicatos que hoy ya los tenemos incorporado en nuestros estatutos. Hay que hacer una modificación de los estatutos de los sindicatos, algo que no es muy sencillo, pero tiene que ver con entender que somos todos trabajadores en situaciones diversas y con realidades diferentes. Los sindicatos tenemos que tener una política que represente a quienes están bajo relación de dependencia en un medio tradicional o un medio público y quienes están bajo la autogestión.

En este contexto hay varias cosas: en primer lugar, una gran pelea que se tiene es que desde el Estado tienen que existir políticas para que esos medios puedan ser sustentables. Para que esos medios puedan ser también competitivos. Entonces para eso  ¿qué se necesita? Políticas de estado. Esto significa la democratización de la pauta oficial. No solamente nacional sino también a niveles provinciales y municipales. ¿Por qué? Los medios hoy autogestivos comunitarios y populares no reciben la cantidad de pautas que necesitarían para poder incluso hasta para pagar salarios de convenio. ¿Por qué sirve también que estemos todos juntos en un sindicato? Porque pelear por las paritarias de quienes estamos en relación de dependencia implica que también podamos discutir que el salario de quienes trabajan en esos medios sea el mismo.

Mencionabas que desde el inicio de la pandemia se agudizó la precarización ¿Qué otros cambios notas?

Cambió toda la relación que había en el trabajo. Creo que estamos en un proceso de reacomodamiento de retornar a la presencialidad donde también te encontrás con ciertas resistencias. Es importante estar en el lugar del trabajo por muchas cosas, no solo porque fomenta los lazos de solidaridad, de compañerismo, sino porque genera mayor calidad periodística porque lo bueno que tenía una redacción era que al estar todos ahí había más articulación. Estar en el lugar de trabajo con tus compañeros genera que algo que a vos te está pasando lo naturalizas. Una cuestión de trabajo o incluso hasta de abuso laboral de parte de un jefe, uno al estar solo lo naturaliza. Tal vez estando en la redacción uno dice “No, che, esto no” y ahí se da todo un entramado entre los trabajadores que permiten llevar adelante ciertos reclamos.       

Además de que trabajar en casa te implica no cortar nunca porque cualquiera te escribe a cualquier hora. Además de que también va generando vínculos, y esto ya me voy a otro plano, también genera vínculos sociales de mayor aislamiento. Y eso es lo que nosotros tenemos que romper. Ya lo decía Rodolfo Walsh: “Hay que romper el aislamiento”

Facundo Nahuel Arzamendia. Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Magister en Comunicación institucional y política. Tw: @arzafacu

Foto: radiografica.org.ar

Es la Soberanía, y es ahora

Por Germán Mangione

Algunos conceptos políticos tienen su momento, como transversalidad o globalización. Otros en cambio tienen vigencia más allá de las coyunturas. Y la diferencia radica en su capacidad para definir los ambientes políticos, las mecánicas de desarrollo de los vínculos entre los diferentes actores de la sociedad, sus relaciones de poder, etc.

El caso del concepto de soberanía se encuadra, según entiende quien escribe, entre los segundos, los de vigencia permanente, pero con la particularidad de que los apologetas de cierta modernidad política superficial han intentado anclarlo en la historia, como un debate del pasado.

«Atrasan 100 años», dice un comentaristas de redes sociales ante el reclamo de soberanía.

Sin embargo, la soberanía, terca y con la prepotencia de su propio peso, resurge en cada debate profundo, en cada discusión política que intenta pensar los destinos sociales más allá del momento, de la coyuntura social o del mero análisis de personajes.

Según estas ideas que quieren imponer la arcaicidad de discutir temas desde un enfoque soberano, el mundo ha cambiado y hoy tal cosa no tiene demasiado sentido pues dicen, no hay ya discusiones sobre los derechos de las naciones y sus pueblos a definir sus destinos y el de sus recursos como la de antaño, sino que en un mundo globalizado e interrelacionado los debates políticos son otros.

Tendríamos que pensar acá, detenernos un poco a consensuar, de qué hablamos cuando hablamos de soberanía, y más específicamente que significa esta idea para pensar una nación.

Y explicado sencilla y coloquialmente la soberanía nacional es sencillamente, ejercer el poder de decisión sobre las políticas a llevar adelante en un país, teniendo el control de los recursos que ese país y su pueblo producen. Decidir, es la palabra clave.

Es cierto, hay que reconocerlo, que durante mucho tiempo los ideólogos de la globalización lograron imponer la idea de que el debate desde la lógica de los intereses nacionales ya no tenía mucho sentido. Sin embargo, la realidad siempre es más potente que las ideas, y se impone implacable en el andar de la historia.

En un par de años, desde el inicio de la pandemia primero y la invasión rusa a Ucrania con la consiguiente crisis inflacionaria mundial de los alimentos, pusieron sobre la mesa, sin eufemismos, la necesidad de contar los porotos propios.

¿Con que recursos contamos para enfrentar y resolver las necesidades que imponen la crisis sanitaria o la crisis alimentaria? ¿Quiénes deciden qué hacemos con lo que tenemos?

ES EL IMPERIALISMO

La llegada del COVID 19, con el cierre de fronteras y la preocupación por el estado de los sistemas sanitarios y de desarrollo sanitario de capa país rompió, a poco de andar, la idea de que el mundo está compuesto por países sin fronteras ni intereses propios, que intercambian libre y justamente lo que cada uno necesita.

Los países centrales concentraron las vacunas y los recursos económicos y brindaron sus avances técnicos a cambio de prebendas económicas en otros ámbitos. El viejo Vladimir Lenin volvió  a asomar su rostro adusto para decir: se los dije.

Como hizo a comienzos de siglo pasado cuando advirtió que esta etapa del capitalismo tenía como esencia el imperialismo. Nada de andar creyendo eso de un club de naciones amigas en igualdad de condiciones. Países imperialistas y países oprimidos, así funciona la cosa desde entonces y cada tanto la realidad nos lo recuerda crudamente.

Los países oprimidos como la Argentina intentaron fortalecer con lo que tuvieran a mano sus sistemas sanitarios y después reordenar un poco su economía para asistir a sus ciudadanos y ciudadanas tras las consecuencias económicas del encierro.

Y ahí reapareció, casi sin que lo llamen, el concepto de soberanía. La disputa por las vacunas puso de manifiesto la necesidad de contar con recursos y desarrollos propios.

¿Quién maneja el sistema científico en el país? ¿Al servicio de qué desarrollos están los miles de científicos y científicas que formamos con dineros públicos? ¿Quién maneja los laboratorios y el sistema de producción de medicamentos?

En el caso de los recursos económicos para enfrentar el freno abrupto de la actividad económica no fue muy distinto al de las vacunas. Quedó en evidencia la necesidad de reformas fiscales que redistribuyan las ganancias concentradas (impuesto a las grandes fortunas) de aquellos que siguieron ganando, e incluso ganaron más que sin que existiera una pandemia, pero también hizo su aparición un debate más profundo: la falta de control del Estado de las palancas clave de la economía cuando su pueblo lo necesita.

Mientras las comunidades del gran Rosario se debatían entre la caída de la actividad y la búsqueda de recursos sanitarios en sistemas totalmente colapsados, en la misma región las grandes agroexportadoras que comercian la producción agraria monopolizada por grandes terratenientes comenzaban a tener números records por encima de los que tuvieron en los últimos 20 años. Los trabajadores que envían al exterior la producción fueron declarados esenciales y siguieron trabajando como si la pandemia no existiese en esas zonas de frontera que son los puertos sobre el Paraná.

De nuevo se imponía la discusión sobre quién maneja nuestra producción y nuestro comercio exterior, ¿Qué poder de definición tiene la argentina sobre eso? ¿Es lícito que la actividad económica que produce 3 de cada 4  dólares que entra al país esté en manos de unos pocos dueños de la tierra y de empresas en su mayoría extranjera para su comercialización? ¿No debe, aunque sea participar el Estado en una porción para poder definir algo?  La esencia del debate sobre la posible estatización de Vicentin, tuvo ese espíritu, y fue posible (por lo menos debatirlo, pero no concretarlo) gracias a las discusiones que abrió una crisis sanitaria y económica inaudita en la modernidad.

ES LA COMIDA

Por eso a muchos nos queda una sensación amarga tras el retroceso del gobierno de Alberto Fernández en la idea de recuperar aunque sea una porción de nuestro comercio exterior para disponer de los recursos necesarios para enfrentar lo que pasó y lo que viene.

Porque lo que viene es aún peor. En la actualidad la inflación y sobre todo el precio de los combustibles y los alimentos también tensiona la misma idea. La de poder decidir.

Mientras en Argentina avanzan las cifras facturación de cosechas record, con precios internacionales inauditos (mayor facturación en 20 años es uno de los títulos más repetidos en todos los últimos recuentos de exportaciones de cada mes del año por los especialistas de la agroindustria), paralelamente crecen las cifras de la pobreza con una inflación galopante que van quitando del plato de cada vez más argentinos y argentinas los alimentos necesarios para no ser pobre o indigente.

Pero esto no es un problema argentino. O por lo menos no lo es exclusivamente. EEUU y Europa enfrentan números inflacionarios, mucho menores que argentina, pero crecientes. Números que llevaron al diario inglés The Economist a titular “La catástrofe alimentaria que se avecina” y al gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, quien advirtió sobre aumentos “apocalípticos” de los precios de los alimentos a nivel mundial y reconoció que está “indefenso” ante el aumento de la inflación a medida que la economía del país se ve golpeada por la guerra en Ucrania.

Según refleja una encuesta entre más de 2.000 británicos, una de cada cuatro personas se salta las comidas por las preocupaciones sobre el aumento del costo de vida. Otras piden dinero prestado o han dejado salidas para llegar a fin de mes. Un gran número de personas también han apagado la calefacción para reducir las facturas de energía.

La invasión rusa a Ucrania, que por un lado también noqueó a la idea de que las naciones no defienden sus propios intereses a como dé lugar, incluso con una invasión al mejor estilo del siglo pasado, por otro lado esta tensionando la economía mundial aumentando los dos recursos claves para la sobrevivencia humana: la comida y la energía.

ES AHORA

La soberanía es un concepto vigente y necesario para pensar el futuro. No solo para pensarlo, sino que va demostrando la urgencia de hacerlo. Es ahora. Y es ahora, porque ante la magnitud de los sufrimientos que este mundo nos promete, y en el lugar que nos tienen reservado como ciudadanos de un país oprimido, puede ser ahora o nunca.

Por eso surgen a lo largo y ancho del país movimientos en defensa de lo nuestro, en defensa del Paraná para que no vuelva a ser entregado a manos extranjeras como los últimos 25 años beneficiando a unos pocos monopolios y quitándoles ese recurso a los y las argentinos y argentinas. O la pelea por el litio y su producción nacional, por el ambiente y su defensa contra los que lo destruyen en beneficio propio como en el tema petróleo en Mar del Plata o en la quema de los Humedales del delta del Paraná.

Por eso miles se movilizan en cada plaza y en cada ciudad del país para rechazar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. ¿Existe alguna perdida mayor de soberanía para una nación que tener que acordar con un organismo financiero internacional dirigido por las grandes potencias cada acción a llevar adelante y cada decisión política importante a tomar sobre el rumbo del país? ¿Qué puede ser mayor muestra de pérdida de soberanía que tener que privilegiar al pago de una deuda cuyo origen beneficio solo a unos pocos, en vez de utilizar esos recursos para el desarrollo y para cubrir las necesidades de las mayorías? La memoria colectiva no es zonza y tiene fresco que ningún proyecto soberano es posible con el gendarme del mundo sentado en la vereda de casa decidiendo por nosotros y nosotras.

Resurge en este marco la necesidad de tomar decisiones propias que a lo largo de nuestra historia han demostrado acercarnos algunos pasos hacia un proyecto de felicidad colectiva. Recomponer la industria nacional para fabricar nuestras cosas, para recuperar el tejido social pedido que nos contenga, pero sobre todo para recuperar el trabajo en manos propias hoy entregado a las grandes potencias a las que les compramos como hace 100 años las manufacturas mientras nos “especializamos” en extraer materias primas.

Pero para eso hace falta….si, soberanía. La pelea por la soberanía como guía rectora no solo no es un debate del pasado, sino que se transforma en el debate indispensable para orientar y alcanzar un futuro promisorio.

Poder definir hacia donde van las rentas y la producción que realizamos, para que plan, para que camino, para que rumbo orientamos este barco en el que estamos, es la pieza basal de cualquier sueño de país que incluya a las mayorías. Y ya no alcanza con discutir como distribuimos lo poco que nos dejan discutir.

Es necesario tener soberanía sobre como protegemos el mercado interno, como impulsamos una política orientada a la industrialización que permita recuperar los puestos de trabajo perdidos, y como al fin y al cabo, decidimos sobre nuestro futuro y dejan de decidir los mismos de siempre.

Y es por eso que además el concepto de soberanía tiene una potencia que muchos otros conceptos que tanto queremos, como justicia o libertad, han perdido en manos de la usurpación de las minorías y sus propuestas políticas que las utilizan para sus propios fines. Porque la soberanía implica todo esto que venimos diciendo y, por tanto, les es muy costoso el proceso de vaciamiento de sentido para su apropiación.

Es con soberanía, y es ahora.

Penal para vicentin

Por Germán Mangione*

Este lunes la Fiscalía de Delitos Complejos de Rosario imputó a directivos de Vicentin y de Renova (la empresa en común entre la santafesina y la multinacional Glencore, ahora Viterra) por administración fraudulenta por pedido de la empresa de granos Commodities (grupo Grassi).

Foto: Rodrigo Miró

La corredora denuncia haber enviado granos a Renova que luego fueron transferidos a Vicentin sin la autorización de Commodities.

Pero esta no es la primera imputación que reciben los directivos de la empresa, ya en octubre del año pasado varios directores fueron imputados por delitos de defraudación y estafa.

Desde el comienzo del proceso, que tiene a la empresa a la cerealera del norte provincial como protagonista, los directivos de la misma tuvieron dos objetivos: que las actuaciones legales se queden en Reconquista y que no traspase el fuero comercial para caer en el de las responsabilidades penales.

El primer objetivo pudieron lograrlo solo en el fuero comercial con la puesta del concurso en manos del juez de Reconquista Fabian Lorenzini, que a lo largo de todo el proceso ha demostrado una indulgencia y una permisividad con los directivos de la empresa, digna de explicaciones y reproches, confirmando las sospechas de los productores y acreedores financieros de Vicentin que querían que la causa se tramite en Rosario.

El segundo, el intento de que no se siga curso a investigaciones penales, no tuvo mucho vuelo por lo grosero de las maniobras para estafar a miles de productores, engañar a bancos internacionales y operar en complicidad con el macrismo contra el Banco Nación que llevaron adelante los hoy imputados directivos de la empresa del norte provincial.

Por eso es que casi desde el comienzo del proceso de concurso preventivo en paralelo se fueron bifurcando causas penales con imputaciones a los directivos de la empresa, muchos de los cuales a pesar de estar imputados siguen al frente de la misma gracias a la indulgencia de Lorenzini.

Quizás porque esa estrategia de mantener todo en casa y en el marco de “negocios fallidos” por el supuesto “stress financiero” falló es que esta semana se los podía ver a más de una docena de ellos (directivos de la empresa) muy ofuscados en los tribunales rosarinos en el marco de la imputación por presuntos delitos de estafa y defraudación contra la corredora Commodities.

Tan enojados como para insultar al colega periodista Rodrigo Miró, de Radio Si y Rosario Plus,  por una foto. «¿Por qué no le sacas una foto a la c…http://losricosdeargentina.com.ar/ de tu hermana?», le grito Daniel Buyatti, directivo de la empresa de apellido ilustre en la provincia, en una muestra de impunidad dolida.

Una impunidad de la que disfrutaron durante años, no solo en su pago chico en el norte provincial donde son amos y señores, sino en la provincia en general donde funcionarios de todos los rangos y colores les rindieron pleitesía hasta los últimos momentos previos a la consumación de la estafa.

En la audiencia de este lunes la imputación recayó sobre dieciséis personas Cristian y Máximo Padoan; Pedro, Roberto y Sergio Vicentin; Roberto y Javier Gazze; Omar Scarell; Daniel Buyatti; Yanina Boschi; Martín Colombo; Miguel Vallaza; Alberto Macua; Daniel Pájaro y Sergio Gancberg. Los últimos dos directivos solo de Renova a diferencia de los anteriores que integraban además el directorio de Vicentín, y sobre los cuales ya pesaba una imputación desde octubre del año pasado por la cual el lunes se extendieron las medidas cautelares de entonces: caución por un monto de 10 millones de dólares, la prohibición de salida del  país y la fijación de un domicilio.

Para los nuevos imputados, los directivos Renova, el fiscal solicitó una caución por 421 mil dólares, pero no fue admitida por el juez que solo determino la prohibición para salir del país junto a la fijación de un domicilio.

Ser y parecer

En octubre del año pasado el fiscal Miguel Moreno de la Unidad de Delitos Económicos del Ministerio Público de Santa Fe pidió la prisión preventiva para cinco de los 15 ejecutivos imputados de la cerealera.

Tras la denuncia de la corredora de grano Grassi, los bancos extranjeros Corporación Financiera Internacional del Grupo Banco Mundial (IFC), el Banco de Desarrollo controlado por el Estado holandés (FMO), ING, Rabobank, Natixis y Credit Agricole,  y el Banco Macro el fiscal los acusó de haber confeccionado y utilizado balances contables anuales y trimestrales, correspondientes a los períodos 2017 y 2018, para difundir información económica-financiera falsa de la compañía y así alterar su verdadero pasivo.

Ocultaban las deudas, que arrastraban desde mucho tiempo atrás, para seguir pareciendo la empresa prospera, y confiable, merecedora de créditos internacionales y de la confianza de los productores que dejaban sus granos en manos de Vicentin sin cobrar un peso en el momento por el sistema de “precios a fijar”.

Toda la pantomima y el ocultamiento volaron por los aires cuando apareció (después de muchas dilaciones) el balance 2019 de la empresa. Según este en tan solo tres meses la compañía pasó de exhibir una posición en granos de u$s 455 millones a u$s 30 millones. Al mismo tiempo, la deuda comercial en ese período pasó de u$s 32 a u$s 571 millones. Moreno concluye que no hay dudas que los balances de 2017 y 2018 se hicieron con datos adulterados.

El Banco Macro denuncia una estafa con dicho mecanismo. Para conseguir préstamos mostraron los estados contables a 2018. Donde la empresa no solo funcionaba bien (según los papeles) sino que tenía proyecciones de crecimiento. Recordemos que la agroexportadora con sede en Avellandeda llego a ser la 6º exportadora del país. Consiguió créditos del Macro por 508 millones de pesos; y a los dos meses se declaró en “stress financiero”. Evidentemente ocultaron la realidad económica de la empresa, sabiendo que no iban a poder cumplir los compromisos que estaban tomando.

Por este hecho quedaron imputados Alberto Macua y Miguel Vallaza.

El triángulo de Vicentin donde desaparece la plata.

También se denunció una maniobra de triangulación por la cual algunos de los créditos solicitados por Vicentin SAIC (la empresa madre) fueron a parar a empresas del grupo Vicentin (como el frigorífico Friar S.A), para luego del stress financiero argumentar que esas eran empresas diferentes y dejarlas fuera del concurso.

Con este caso se puso en evidencia un entramado de sociedades offshore y empresas fantasma alejadas de todo control estatal que permitió una cantidad de operaciones financieras que ayudaron a concretar la estafa. Un entramado que no es exclusivo de la empresa local, y que hoy se cuestiona solo por lo grosero de la estafa pero que utilizan la gran mayoría de las empresas que hoy manejan nuestro comercio exterior.

Este manejo generó incluso una denuncia contra Vicentín Paraguay. Según el abogado un grupo de acreedores, Mariano Moyano “es muy llamativo el flujo financiero entre Vicentin Paraguay, Nacadie SA Uruguay y Nacadie SA Panamá. Vimos un flujo financiero muy elevado que realmente entendemos es un manejo financiero para no ingresar el flujo de dinero a la argentina”.

La denuncia describe el ocultamiento de «transacciones que pudieran beneficiar a los acreedores», «desprendimiento de activos en venta a otras jurisdicciones en el período de sospecha», «constitución de sociedades en el extranjero en fecha reciente, que serían utilizadas como vehículos para el desvío de fondos para provecho particular de los accionistas».

Además de la denuncia judicial el caso Vicentin en Paraguay tiene abierta una investigación parlamentaria en el país vecino.

Otra de las denuncias al respecto la hizo el banco internacional ING, argumentando que directores de Vicentin terminaron cediendo al fondo de inversión BAF acciones de FRIAR en medio del concurso de quiebra, a través de empresas fantasma en Uruguay.

El Frigorífico Friar s.a.fue comprado por Vicentin en 2004 y luego “vendido” a los holdings uruguayos Nacadie y Vicentin Family Group, conservando solo el 0.4%. Esto les permitió a sus propietarios transferir casi la totalidad de la firma en agosto de 2020, a pesar de las restricciones impuestas por la causa judicial. Con esta maniobra sacaron del concurso preventivo a Friar.

El banco denuncia que le prestaron a la empresa de los Padoan para prefinanciar exportaciones (en base a balances falsos) y la empresa se los envía a Friar, para poco tiempo después decir que no es más su empresa y sacarla del concurso.

Por este hecho volvió a ser imputado Miguel Vallaza y junto con él Javier Gazze, por el delito de estafa.

Estafar al estado.

El juez federal Julián Ercolini y el fiscal Gerardo Pollicita llevan adelante una causa en la que están implicados directivos de la empresas y funcionarios macristas del Banco Nación que hoy reclama recuperar los más de U$S 300 millones de deuda que mantiene el grupo empresario santafesino por créditos otorgados a ritmo vertiginoso en las semanas previas a la consumación de la estafa.

Por su parte la Unidad de Información Financiera (UIF), se presentó  como querellante en la causa de los créditos del Banco Nación (el principal acreedor individual del concurso) por sospechas de posible comisión del delito de lavado de activos por parte de Vicentín y su red de empresas off shore.

Pero no solo estafaron al Estado en sociedad con el macrismo en el Banco Nación sino que en agosto de 2020 la Afip denunció penalmente a la empresa por la utilización de facturas apócrifas para acceder a reintegros de IVA por exportaciones.

La maniobra fraudulenta  fue detectada durante una fiscalización realizada por la AFIP sobre los reintegros de IVA por exportaciones de granos que fueron solicitados por la cerealera entre 2016 y 2019. Utilizaban, registraban y presentaban facturas truchas millonarias generadas por 54 presuntos proveedores por una suma que asciende hasta los 111,6 millones de pesos.

¿Será justicia?

El caso Vicentin no es solo el caso de una empresa o un grupo empresario, sino que es la más cruda radiografía del entramado mafioso de nuestro comercio exterior. Y  por sobre todo el caso (¿era?) una oportunidad. Una oportunidad para desmontar el andamiaje de estafas al Estado construido desde hace años en nuestro comercio exterior por las grandes multinacionales agroexportadoras y sus socios locales y la oportunidad de que Argentina asome aunque sea un poquito en el sector por el cual ingresan 2 de cada tres dólares que llegan al país.

Todos los mecanismos financieros y contables para estafar al Estado, sumados la falta de control, ni participa del comercio exterior, más a un sistema internacional que propicia estas estafas con el enjambre de paraísos fiscales, se transforman en el caldo de cultivo para este tipo de estafas como la que hoy padecen miles de productores y el Banco Nación a manos de Vicentín, pero que se generalizan en todo el complejo.

Pero no solo la empresa en cuestión está empeñada en mantener al Estado fuera de la discusión, y que esto sea simplemente un diferendo comercial, sino que quienes hoy manejan nuestro comercio exterior también así lo quieren. Y es que así no solo ocultan su participación en estas maniobras, y el entramado que también usufructúan, sino que pueden seguir haciéndolas como si nada pasara.

La oferta de que actualmente hace la cerealera, que busca generar consenso entre los acreedores, tiene como salida la virtual venta de los principales activos de la empresa a su socia internacional Viterra (ex Glencore) y a ACA. Aún más extranjerización y concentración de nuestro comercio de granos,  y la posibilidad de que los directivos estafadores sigan recibiendo parte de las ganancias por ser acreedores de la empresa, sin responder todavía donde están los más de mil millones de dólares que desaparecieron en diciembre de 2019.

El Estado argentino, con la marcha atrás en el proyecto de expropiación, dejó atrás también toda posibilidad de un final a favor de los intereses nacionales. Da toda la sensación que aposto a la vía judicial, para evitar la confrontación política. Dejó todo en manos de esa misma justicia que hoy denuncia como parcial, empresarial y antipopular.

Por este camino no solo se estará consumando una de las mayores estafas comerciales de la historia moderna argentina, y sentando un precedente catastrófico para pensar un país más justo, sino que se habrá perdido una de las más fabulosas posibilidades de recuperar algún control sobre una de las palancas claves de nuestra economía en pos de un proyecto de desarrollo de la Argentina.

*Editor de Revista Lanzallamas

Por el Paraná, hasta Malvinas

Por Germán Mangione*

A 40 años de la guerra por la recuperación de nuestras  Islas Malvinas e islas del Atlántico sur, la disputa por el control de nuestro río Paraná vuelve a poner  al rojo vivo los conceptos de soberanía y colonialismo.


El río Paraná  es el sexto río de llanura más importante del mundo, y junto a la cuenca del Plata ocupan el área más poblada e industrializada de sudamérica, y es este mismo río Paraná la puerta de entrada y salida a los principales centros económicos de todo el subcontinente.

Su importancia fue el plafón para que en la historia estas aguas sean el teatro de operaciones de las invasiones coloniales portuguesas, francesas, inglesas y españolas, así como de las luchas por la independencia y la soberanía económica y política de nuestros pueblos y sus nacientes estados nacionales.

Estas disputas en nuestro río cuentan con capítulos memorables y fundamentales de la conformación de nuestra identidad nacional, como la Batalla de Obligado y la de Punta Quebracho, o el Combate de San Lorenzo, donde los ejércitos patrios enfrentaron, y vencieron, a los imperios más poderosos del mundo.

Es esa misma privilegiada naturaleza de nuestro río la que transformó al cordón industrial del Gran Rosario en la base del segundo complejo agroexportador más grande del mundo, que en 2021 solo fue apenas superado por el complejo ubicado en New Orleans, Estados Unidos, y que genera y transporta innumerables riquezas.

Pero como en Malvinas, esas riquezas y ventajas naturales que posee y nos regala este maravilloso río marrón, hoy están en manos extranjeras, transformando grandes porciones de nuestros territorios en verdaderos enclaves coloniales que drenan nuestras riquezas hacia las metrópolis imperiales, llevándose con ellas nuestros sueños de prosperidad y desarrollo.

Hoy cuando estamos en las vísperas de conmemorar los 40 años de la gesta de Malvinas donde muchos de nuestros compatriotas y hermanos dejaron la vida, vemos con gran tristeza cómo, lejos de proyectar la recuperación de lo nuestro, se siguen entregando nuestros recursos, y con ellos nuestras oportunidades de ser felices y prósperos como país.

Y está claro que enfrente siempre hubo, hay y habrá enemigos poderosos, que harán todo lo que esté a su alcance para seguir usufructuando lo nuestro en su provecho.  Y es por eso que, más allá de los reclamos diplomáticos, la OTAN e Inglaterra no han cedido un centímetro en su política de ocupación colonial en nuestro Atlántico Sur.

Las empresas multinacionales de EEUU, China o Europa, como Cargill, Bunge, ADM, Dreyfus, o Cofco (por nombrar las principales) no pretenden ceder en el control de nuestro comercio exterior, y siguen determinando las definiciones de las políticas económicas vinculadas a la agroexportación y el control de la navegación del Paraná.

Pero ya sabemos cómo es el imperialismo y el colonialismo, a nadie puede sorprender. Lo preocupante son los socios locales de este saqueo, que disfrazando los intereses coloniales como si fuesen los de las mayorías actúan de voceros de las potencias y sus intereses por estos lares.

Así como gran parte del macrismo en su momento, incluido el mismo Mauricio Macri, despreciaron cualquier reclamo sobre la cuestión Malvinas, y se cansaron de pisotear nuestras ansias soberanas, hoy asistimos a un triste devenir de funcionarios y opinólogos que en acuerdo con los voceros de las empresas multinacionales como la Bolsa de Comercio de Rosario, repiten una y otra vez el verso de que la entrega de la concesión y el control del Paraná nuevamente a manos extranjeras, continuando con el derrotero de los últimos 25 años, es un “buen negocio” para todos y todas los que habitamos este maravilloso  suelo.

Estamos ante una oportunidad histórica de marcar un nuevo rumbo en la construcción de nuestra soberanía. Derogando el decreto 949/20, recuperando el control del Paraná y de todos nuestros puertos, acercándonos un paso hacia el control de las riquezas que por allí circulan y hoy nos son completamente ajenas, como las riquezas que Inglaterra explota en el atlántico sur a fuerza de ocupación militar.

Y en el caso del Paraná tenemos la oportunidad de hacerlo incluso casi sin inversión económica, con el pronto vencimiento de la concesión de los puertos y la ya terminada licitación de los trabajos de dragado y balizamiento.

¿Te imaginas? Recuperar una de nuestras mayores riquezas hoy en manos de las potencias con la derogación de un decreto y voluntad política. Parece tan cercano y realizable, como inentendible la negativa de los funcionarios a llevarlo adelante.

Retomando el control del río y poniendo en funcionamiento el control para evitar el contrabando que hoy reina en nuestro comercio exterior, sumado a la recuperación de nuestra flota y nuestra industria naval, nos permitiría además el caudal de fondos necesarios para dar empuje a las reformas que den impulso al crecimiento del empleo y el desarrollo económico independiente que tanto necesitamos. Sin apelar a deudas, ni organismos internacionales como el FMI que hoy intentan imponer un cogobierno en la Argentina a través de los acuerdos recientemente firmados por el gobierno.

Recuperando el control sobre el Paraná tendríamos la oportunidad de frenar también el desastre ambiental que hoy las grandes empresas y potencias que lo usufructúan ven solo como un “daño colateral”, como suelen hacer en cualquier guerra o invasión con las vidas civiles que se roban.

De paso, en paralelo, estamos dejando pasar la posibilidad de (estatización mediante) recuperar un pedacito de nuestro comercio exterior con el caso de la estafa de Vicentín, de la que ni el gobierno nacional ni el provincial parecen acordarse, y del que será su mayor beneficiario nada más ni nada menos que la empresa inglesa/suiza Glencore (ahora Viterra), socia de la estafa de los Padoan/Nardello/Macri, que espera sentada la consumación del robo a los productores y al Banco Nación para quedarse con los activos que le interesan a la vera de nuestro río.

Es la geopolítica, estúpido.

Por otro lado, además de las posibilidades económicas que hoy se nos truncan tanto el Paraná como el Atlántico Sur mediante enclaves coloniales, hay que puntualizar el peligro geopolítico que hoy enfrenta nuestra nación.

El retraso (que huele más a cancelación) del desarrollo del Canal Magdalena que permite unir nuestra cuenca del Plata con nuestra costa atlántica, Tierra del Fuego, la Antártida y nuestras Islas del Atlántico Sur, sin depender del permiso de Montevideo y las potencias allí asentadas, nos impide desarrollar una política marítima y costera integral y nacional.

El Paraná y las Malvinas son parte de una misma lucha de nuestro pueblo. No solo por el factor histórico como explica Carlos del Frade “la ocupación de Malvinas fue el prólogo de la llamada Guerra del Paraná en pos del control imperial de puertos y riquezas producidas desde el interior de la Patria Grande. Hoy, entregar el Paraná es también renunciar a Malvinas.“

Sino principalmente por nuestro presente y sobre todo nuestro futuro y el de nuestros hijos e hijas.

Con Malvinas aprendimos muchas cosas. Aprendimos que el imperialismo es capaz de cualquier cosa para mantener sus privilegios e intereses, más allá de lo injustos que sean. Aprendimos también que nuestro pueblo se une en las peleas por las causas justas, a pesar muchas veces de que lo conduzcan inmorales como los que llevaban adelante la sangrienta dictadura, y con motivos e intereses propios,  ajenos a los de las grandes mayorías.

Por eso nos seguimos uniendo, y nacen iniciativas como la gran Marcha Federal por la Soberanía que se está gestando para recorrer nuestro país aunando las cientos de voces que se levantan por una patria libre justa y soberana.

Y aprendimos también la importancia de la paz y la democracia.

Pero de la pelea por recuperar el Paraná aprendimos que no es posible la paz ni una verdadera democracia si  no somos capaces de administrar y decidir sobre lo nuestro, de tener soberanía sobre nuestros recursos y riquezas.

Por eso en estos 40 años de Malvinas seguimos convencidos de que la lucha por recuperar la soberanía sobre nuestros territorios y recursos es posible, pero sobre todo es necesaria para un verdadero futuro de paz, democracia y desarrollo.

Vamos por el Paraná, hasta llegar a Malvinas.

*Editor de Revista Lanzallamas y miembro del Foro por la Recuperación del Paraná.

La Memoria que mueve el piso: excavaciones en el ex CCDTyE “Club Atlético”

Por Paula Mañueco*

En el marco del 46° aniversario del Golpe de Estado que dio inicio a la Dictadura Militar visitamos el “Espacio para la Memoria y Promoción de los Derechos Humanos ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Extermino ‘Club Atlético’”. Bajo la autopista avanzan las obras de excavación que hace veinte años empezaron con un objetivo: develar lo que el subsuelo tiene para decir sobre el funcionamiento del CCDTyE durante la dictadura genocida.


En los 46 años que nos distancian del último golpe de Estado la geografía porteña cambió en infinitos sentidos: menos adoquines, más autopistas y estaciones de subte; menos accesos libres al río. Desde el boom de los metrobuses, las bicisendas y los caminos peatonales que le dan forma a distintos “paseos” impulsados por sucesivas gestiones del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hoy nos convoca de nuevo lo que está pasando en Av. San Juan (entre Cochabamba y Paseo Colón). Aquella (casi) esquina, que tuvo su primer cambio rotundo en 1978 cuando se demolió un edificio de la Policía Federal Argentina vuelve a ser distinta para cualquier transeúnte o automovilista que circule por allí. Es que la fuerza de la Memoria mueve montañas -o taludes-.

¿De qué se trata todo esto? El CCTyE “Club Atlético” funcionó desde comienzos y hasta fines de 1977 en el subsuelo del inmueble de “Servicio de Aprovisionamiento y Talleres de la División Administrativa de la PFA[1]”. Corrido del mapa, oculto y paradójicamente ubicado en una zona muy transitada, el campo de concentración mantuvo cautivas alrededor de 1500 víctimas del terrorismo de Estado durante su año de funcionamiento.[2] La mayoría permanecen desaparecidas.

Toma de deuda externa mediante, la dictadura definió construir la autopista 25 de Mayo y se derribaron todos los edificios que obstaculizarían la traza de la obra. Antes de demoler éste, los grupos de tareas “trasladaron”[3] a las personas allí secuestradas. A algunas, las forzaron a desmontar la estructura del horror para reubicarla en la “nueva sede” en la que seguirían torturando, violando, robando bebés y deshumanizando un tiempo más. Del edificio de tres plantas que albergaba a “Servicios y aprovisionamiento” no quedó nada. Del centro clandestino, sí.

Primera jornada por la Memoria en el ex CCDTyE Atlético (6 de julio de 1996). Foto: Archivo Sitio Memoria exCCDTyE Club Atlético– recuperada de Revista Haroldo.

Después de demoler el edificio se rellenó con sedimentos y luego con tierra para apoyar la autopista. Desde que el lugar fue identificado se pensó que ahí abajo podía haber evidencia “arquitectónica y artefactual”. Definido como sitio arqueológico, siempre tuvo mucha potencia para aportar nuevas pistas que permitieron seguir reconstruyendo –junto con los indispensables testimonios de sobrevivientes- el funcionamiento del CCDTyE o identificar a otras personas que hubieran estado secuestradas ahí. Desde el año 2005 es, además, un Sitio Histórico de la CABA y actualmente forma parte de la Red Federal de Sitios de Memoria que está a cargo de la Dirección Nacional de Sitios y Espacios de Memoria.

Durante la década del `90, en pleno auge de la lucha contra la impunidad – y estando paralizados los expedientes judiciales por hechos sucedidos en la última dictadura- vecinos y vecinas del barrio de San Telmo, familiares y sobrevivientes del “Club Atlético” junto con organismos de Derechos Humanos empezaron a tomar la calle para visibilizar que en ese lugar había funcionado un CCDTyE. En el año 2002, en el marco del “Proyecto de Recuperación de la Memoria Club Atlético” se logró que comenzaran las excavaciones. Con mucho trabajo arqueológico, no sólo para excavar sino para identificar y conservar, empezaron a rescatarse objetos. Cosas que por sí mismas podrían ser insignificantes permitieron ubicar muchas piezas del rompecabezas: un par de medias, una pelotita de ping-pong, una placa de impresión fotográfica (cliché), una gorra de la PFA. Algunas familias pudieron saber que sus seres queridos habían pasado por ahí; se acallaron ruidos tortuosos de la psiquis de sobrevivientes; se observó gráficamente el contenido ideológico nazi-fascista de los represores del lugar.

Hasta ahora se había desenterrado sólo el 20%. Los hallazgos (que permanentemente son estudiados a la luz de nuevos elementos de contexto) son invaluables. Por eso una de las demandas más insistentes de quienes integran la Comisión de Trabajo y Consenso (CTyT), de les trabajadores de Sitio de Memoria y ahora también de las instancias judiciales intervinientes es que sigan las excavaciones.

El primer paso para pensar la continuidad del trabajo arqueológico y descubrir la totalidad del sótano, era correr el talud de tierra donde estaba apoyado un tramo de la Autopista 25 de Mayo, esa que hizo la empresa AUSA[4] a pedido de la dictadura. Levantar un pedazo de camino de miles de toneladas y apoyarlo en un lugar distinto para luego remover unas cuantas toneladas de tierra y llegar al nivel del piso, de la planta baja. Un trabajo tan complejo como urgente, ya que entre tantas obras que se fueron haciendo (en el marco del “Paseo del Bajo”) el suelo del terreno se fue afectando y se incrementó el riesgo de deterioro del sitio arqueológico por los movimientos del suelo. Y como lo explican las arqueólogas y especialistas en conservación que trabaja ahí “lo que se deteriora no se recupera”.

Plano del subsuelo o sótano donde funcionó el CCDTyE “Club Atlético”. En gris la zona ya excavada (fuente: página de la SDHN).

La planificación urbana popular por Memoria, Verdad y Justicia ganó una primera pulseada contra el avance indiscriminado de las obras que AUSA tiene contratadas para dar continuidad al Paseo del Bajo[5]. Mediante dos convenios firmados por la CTyC con el Gobierno de la Ciudad y AUSA (2016 y 2019), se consiguió que la empresa -que factura fortunas por las obras- asumiera la responsabilidad de seguir con la excavación. El Juzgado que investiga los delitos de lesa humanidad es veedor de que cumpla.

Los trabajos que habían asomado a fines de 2019 fueron interrumpidos sin muchos argumentos durante el primer período de la pandemia. Con empuje y dando pelea, se consiguió que reanudaran. Cada vez que se frena la remoción de tierra se genera un malestar enorme porque la quietud es sinónimo de deterioro y pérdida de información. Quienes trabajan por la Memoria y la Verdad sostienen que los pedacitos de historia recuperados de ahí (y los que vengan) son también una forma de contrarrestar el pacto de silencio que mantienen los genocidas hasta la actualidad.

Fotos: izquierda arriba: Marzo 2022. Las arqueólogas trabajan sobre una superficie que quedó descubierta al correr el talud. Izquierda abajo: Marzo 2022. Están suspendidas las visitas guiadas, pero se pelea para lograr que esté “Abierto por obra” y así mostrarle a la comunidad qué y cómo se sigue trabajando. Derecha: Marzo 2022. Cierre de la marcha de antorchas convocada por la “Asamblea Plaza Dorrego” que recorre San Telmo y culmina encendiendo la silueta.

Tantas aristas de una misma historia y con un mismo objetivo: reconstruir el entramado social que la dictadura genocida vino a destruir. Devolverle la voz a las y los desaparecidos. Duelarlos mientras sostenemos su pelea por una sociedad más justa. Saber dónde están sus restos y dónde estuvieron en cautiverio. Juzgar a los responsables de cada uno de los secuestros y torturas. Restituir la identidad de les nietes. Excavar como una forma más de reparación. Conseguir que los represores sean condenados y cumplan los castigos impuestos, que siempre parecen livianos cuando los contrastamos con su accionar genocida.

Quienes vienen poniéndole el cuerpo a semejante tarea se alegran de que la gente se arrime a preguntar “qué está pasando”. Advierten que la nueva geografía del bajo porteño también les genera entusiasmo e interpelan a difundir lo más posible esta experiencia (que por cierto es la única de estas características en el país). Porque después de veinte años de lucha se consiguió que avance la excavación y cuando se termine de correr esa montaña de tierra se vienen nuevos desafíos para sostener el proceso de Memoria alrededor del “Club Atlético”.

Fotos: Izquierda arriba: Obras de movimiento de la autopista. Foto: Archivo Sitio Memoria exCCDTyE Club Atlético. Izquierda abajo: Diciembre de 2015. Jornada por la defensa de la plaza “30 mil compañerxs”. Luis Polotto (sobreviviente, hoy fallecido) ayuda con el encendido de la silueta a Tere Castrillejo (esposa de Manuel Alberto Guerra, militante del PCR que estuvo secuestrado en el lugar y permanece desaparecido). Derecha: 24 de marzo de 2021. Luego del encendido de la silueta, desde la Comisión de Trabajo y Consenso se insiste con continuar la excavación.

Urge pensar cómo se van a garantizar los equipos de trabajo especializados (arquitectxs, arqueólogxs, conservadorxs), elementos de trabajo necesarios para el “trabajo fino”, la construcción de un espacio adecuado[6] para organizar los objetos, restaurarlos y conservarlos. En paralelo ¿Cómo va a ser el diseño paisajístico de un camino marcado a fuego por el proceso colectivo de memoria, verdad y justicia? ¿Cómo siguen los juicios a los genocidas?

En definitiva, se está moviendo el talud eso es un impulso para seguir avanzando. Como dijo alguna vez Luis Polotto (sobreviviente del Atlético fallecido el año pasado; miembro de la Comisión de Trabajo y Consenso): “Ir al Atlético significa, además de una experiencia muy fuerte, un compromiso para que se conozca lo que pasó allí, por qué ocurrió, y que quede en la memoria del pueblo; por ello entiendo que debe difundirse para que las nuevas y futuras generaciones conozcan esa etapa negra de nuestra historia y que es posible, con proyectos populares y colectivos, transformar la realidad.”[7]

Encendido de silueta del 24 de Marzo día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

La Comisión de Trabajo y Consenso del ex CCDTyE “Club Atlético” junto con quienes sostienen el “Espacio para la Memoria” (que depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación” invitan al encendido de la silueta en homenaje a las personas secuestradas-desaparecidas durante la última dictadura.

La cita es a las 20 hs. en el sitio y por primera vez se encenderá, en el marco de un 24/3, la nueva silueta. La anterior, hecha artesanalmente sobre el talud de tierra y que durante años iluminó las luchas, fue desmontada en forma colectiva a fines del 2021 para dar lugar a la excavación.

La convocatoria recuerda que será una oportunidad para continuar alzando nuestras voces EN CONTRA DE LAS SALIDAS TRANSITORIAS otorgadas a los represores KALINEC (alias Doctor K), AVENA (alias Centeno) y DONOCIK (alias Polaco Chico).

Finalmente, al llegar al sitio, habrá una caja de votación para la elección del nombre que le daremos a la parada del “Metrobus”, que se ubicará a metros del ex CCDTyE.

Objetos con memoria del ex Centro Clandestino «Club Atlético»

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Si sos familiar, amigx, compañerx o conociste a algún/a detenidx-desaparecidx del “Club Atlético”, y querés aportar testimonio/datos/información/fotos/documentos para el archivo de Historias de Vida, contactate con nosotros a: proyectoclubatletico@gmail.com -(011) 4307-3570.

*Paula Mañueco, abogada feminista (UNComahue).

Fuentes:


[1] Policía Federal Argentina.

[2] Este CCDTyE es parte del “Circuito ABO” Atlético, Banco, Olimpo: espacios diferentes en los que tuvo continuidad un mismo grupo de represores. No todas las personas secuestradas estuvieron en cada uno de los lugares. Algunas, porque fueron liberadas antes de que se “mude” de edificio. Otras porque sus “traslados” las llevaron directamente a estar desaparecidas.

[3] Los traslados significaban la mayoría de las veces acercarse al destino final, el momento en que los represores de deshacían de los cuerpos, abriendo ausencias infinitas.

[4] Autopistas Urbanas S.A.

[5] El “Paseo del Bajo” que anunció el Gobierno de CABA hace unos años busca unir las autopistas Illia y Buenos Aires-La Plata. Buena parte de la obra se pensaba realizar sobre el sitio arqueológico. Debió recalcularse.

[6] Los compromisos asumidos incluyen la construcción de un edificio donde funcione entre otras cosas el laboratorio, se puedan continuar las exposiciones de objetos, etc.

[7] Tomado de un tabloide publicado en el año 2014 (disponible en el blog).